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Centro de Información Nacional sobre Niños que son Sordos y Ciegos



Alfabetización de las personas que son sordas e invidentes

Por Barbara Miles, Maestría en Educación

Barbara Miles es una especialista/consultora de comunicación y maestra, con experiencia en todos los niveles de enseñanza de personas de todas las edades que son sordas e invidentes. Ha impartido seminarios regionales, nacionales e internacionales sobre temas de comunicación de niños que son sordos e invidentes. Sus artículos se han publicado en revistas y boletines profesionales y es coautora del libro “Remarkable Conversations”).

Enero de 2000


I magínese este caso: Al acercarse la hora de irse a dormir, en la sala de la casa de la familia Pérez, Manuel, que tiene 6 años de edad y su hermana Julia de 4 piden que se les lea el acostumbrado cuento. La Sra. Pérez va a sacar un libro de cuentos del canasto que está cerca del sofá. Después, oye el llanto de su hijo de 2 años, José, quien reposa en una cuna que está en el otro lado del cuarto. Va a donde está la cuna y se agacha para levantar a José, sin soltar el libro. Manuel y Julia no cesan de pedir que se les lea el cuento. La Sra. Pérez se siente desesperada. Piensa que a José le gustaría ser parte de este ritual nocturno. Pero José es sordo e invidente. No puede ver el libro ni oír las palabras cuando ella las lee. No sabe cómo hacerlo participar, ni si tendrá algún caso hacerlo. No conoce ningún otro niño que sea sordo e invidente, ni se ha puesto a pensar que leer sea algo que él (o cualquiera que sea sordo e invidente, en este caso) pueda hacer.

Pero esta noche ella percibe el deseo que tiene el pequeño de participar y quiere, por esto, que esté con ella y los otros hijos. Así, por primera vez, decide traer a José a que participe de este ritual familiar. Lo sostiene en su regazo mientras Julia y Manuel se acurrucan a sus lados, sobre el sofá. El Sr. Pérez llega del trabajo en ese momento y se les une. Después de saludar a su esposa y a sus dos hijos más grandes, se sienta junto a Manuel. Se estira para invitar a José a que le toque la barba, forma en la que acostumbra saludar a su hijo que no puede ver ni oír. Luego, recarga ligeramente la mano sobre el hombro de José para que José sepa que él sigue ahí. José se tranquiliza cuando siente que está seguro en el regazo de su mamá y que su familia lo rodea. Percibe la respiración de su mamá y siente las vibraciones del sonido que se producen en el pecho de su mamá cuando ella lee. José puede sentir con la mano los brazos de su hermano y de su hermana cuando voltean alternadamente las hojas; rutina que han establecido desde hace buen tiempo. José puede oler el papel del libro; mete la cabeza varias veces en la hendedura que hay entre las páginas y sonríe complacido.

Esta noche es la primera experiencia de alfabetización que José tiene. Durante las noches siguientes, el Sr. y la Sra. Pérez harán que José participe regularmente. Con el tiempo, la experiencia va adquiriendo un mayor significado para él, y más tarde, como resultado de la ayuda que reciben de los educadores de niños que son sordos e invidentes, la familia Pérez puede crear y adquirir materiales adaptados, como son los libros sencillos que tienen letra impresa y en braille, con grabados sensibles al tacto que José puede sentir. Manuel y Julia ayudan en ocasiones a que los grabados de sus libros favoritos le resulten accesibles a José pegándoles material y, con limpiadores de pipas y pegamento, marcando los contornos para que pueda sentirlos con sus manitas. Con el tiempo, además, toda la familia aprende el lenguaje del abecedario manual (dactilología), con lo que pueden traducir el lenguaje de los cuentos que José no puede oír a una forma que él pueda sentir. El instinto que la Sra. Pérez tuvo originalmente de incluir a José en este momento del cuento familiar se convierte en una experiencia de por vida de lectura y escritura para este niño que es sordo e invidente.

La importancia de la alfabetización para quien es sordo e invidente

Cualquier persona que sea sorda e invidente—sin importar cuales sean sus habilidades sensoriales, mentales ni físicas—merece tener la oportunidad de aprender a leer y escribir de todas las maneras en las que pueda hacerlo. Saber leer y escribir es especialmente crucial para quien su mundo es un mundo reducido por haber perdido la vista y el oído. La alfabetización le permite a esa persona intercambiar información e ideas, y crear relaciones que de otro modo estarían fuera de su alcance.

La alfabetización requiere del uso del lenguaje, ya sea escrito o en braille. Aunque no todas las personas que son sordas e invidentes logren alfabetizarse formalmente, es importante considerar el valor de la comunicación que los aspectos de una alfabetización temprana pueden proporcionar. Poder “leer” un programa que esté formado de objetos arreglados en el orden de los eventos que representan, por ejemplo, puede ser de gran beneficio para alguien que sea sordo e invidente, aunque esta persona no pueda leer la letra impresa o en braille. Igualmente, poder señalar con el dedo un grabado de un menú de grabados para expresar un deseo o hacer un comentario puede mejorar considerablemente la vida de una persona que sea sorda e invidente, con un mínimo de lenguaje formal.

Lo que es más, la sociedad merece tener la gran oportunidad de llegar a conocer el pensamiento, los sentimientos y las ideas de las personas que son sordas e invidentes. Una persona que sea sorda e invidente y que pueda leer y escribir o que pueda usar un sistema de comunicación de objetos o grabados se podrá comunicar cada vez más con más personas que vivan tanto cerca como lejos de ella. Esta persona podrá también comunicarse cada vez con mayor precisión e intensidad. Llegar a conocer a las personas que son sordas e invidentes es probable que beneficie a muchos miembros de la sociedad cuya experiencia del mundo está limitada por los sentidos de la vista y el oído, y quienes por ello no han podido comprender el extraordinario valor de experimentar el mundo primordialmente a través del sentido del tacto.

Imagínese una mujer que no puede ver ni oír. Imagínese también que puede leer y escribir y que tiene acceso a una computadora con dispositivos para producir y admitir información en braille. Esta mujer puede comunicarse con las personas de todo el mundo por medio de la red Internet y además tiene acceso a un sinnúmero de bancos de información. Gracias a la tecnología actual de la que se dispone, mientras ella esté conectada “en línea” se podrá considerar como una persona prácticamente sin impedimentos físicos. La habilidad que tiene para leer y escribir es su principal recurso para relacionarse e interaccionar de una manera en la que ni siquiera se pensaba hace 10 años. Tal vez, y lo que es igualmente importante, esto permita que otras personas, que de otro modo podrían no haber tenido la oportunidad, lleguen a conocerla.

De igual manera, una persona que sea sorda e invidente y que no tenga ni la habilidad cognoscitiva ni el interés de usar la Internet se puede beneficiar con la alfabetización de incontables maneras. Un sistema de comunicación de grabados/letra impresa o de objetos/braille le puede ayudar a comunicar sus deseos e ideas a las personas que la rodean; las recetas que estén en grabados/letra impresa/braille pueden permitirle cocinar de manera independiente; poder leer las etiquetas de los artículos de los alimentos le ofrecerá muchas opciones cuando vaya a la tienda; escribir y dibujar en una publicación diaria le permitirá expresarse, reflexionar sobre sus experiencias pasadas y compartir estas experiencias con personas que no hayan estado presentes en el momento que ocurrieron. Éstas son sólo algunas de las posibilidades.

Las oportunidades que ofrece la alfabetización a las personas que son sordas e invidentes, y por ende a la sociedad en general, son innumerables. Lo que es más, el número de oportunidades aumentará todo el tiempo a medida que se desarrolle la tecnología y a medida que las personas—padres, educadores, terapeutas y las mismas personas que son sordas e invidentes—expandan las ideas que tienen de lo que la alfabetización ofrece a las personas con una visión y oído limitados.

¿Qué es la alfabetización?

La alfabetización se refiere generalmente a la habilidad que se tiene de leer y escribir. La lectura y la escritura son sistemas simbólicos que permiten a las personas recibir y enviar información a través de las dimensiones del tiempo y del espacio. La lectura y la escritura han contribuido significativamente al desarrollo de las sociedades, de las culturas y de las tecnologías; además, permiten a las personas transmitir el conocimiento de generación en generación y de un lugar a otro.

Existe en la actualidad un campo de la investigación educacional que se encarga de la alfabetización que está surgiendo. Este campo considera tanto el desarrollo de la lectura como el de la escritura visto desde la perspectiva del niño. Bloome y Green (1984) afirmaban que “la alfabetización no se ve solamente como un proceso cognoscitivo, sino también como un proceso social, psicológico y lingüístico” (Dziwulski, 1992, p.3).

Cuando pensemos acerca de la relación que existe entre la alfabetización y las personas que son sordas e invidentes, es importante que expandamos las nociones convencionales que tenemos de la lectura y la escritura para poder incluir no solamente experiencias de la alfabetización que está surgiendo sino también los diversos modos de alfabetizar. Si concebimos a la alfabetización como la habilidad de leer y escribir una letra impresa del tamaño de las del periódico, por ejemplo, nuestro concepto dejará excluidas automáticamente a la mayoría de las personas sordas e invidentes. Para conocer la definición de sordera-ceguera, consulte la publicación DB-LINK “Overview on Deaf-Blindness”. Para fortuna de todas las personas que son totalmente invidentes, Louis Braille inventó un método de lectura y escritura que no depende de la vista. Y para fortuna de las personas que tienen una vista deficiente, los ingenieros han inventado una diversidad de tecnologías de letra impresa de tamaño grande. Nosotros, como educadores, amigos y familiares que somos de las personas que son sordas e invidentes, sentimos el desafío de llegar a tener la misma previsión para poder concebir sistemas de lectura y escritura y maneras de educar que sirvan a las personas sordas e invidentes. Algunas de estas personas tienen dificultades visuales únicas, algunas han desarrollado de manera extraordinaria habilidades de lenguaje, algunas tienen impedimentos cognoscitivos y otras tienen limitaciones físicas. Pero ninguna de ellas debe considerarse una barrera al desarrollar algún tipo (o algunos tipos) de alfabetización.

Cuando un maestro o una familia utiliza un sistema de programa de objetos (llamado en ocasiones una “caja de calendario”) para enseñar a un niño que sea sordo e invidente, esa persona está utilizando un tipo de protoalfabetización para comunicarse con el niño. Una serie de objetos, colocados en cajas o colgados en la pared, que representen una serie correspondiente de actividades, es un tipo de calendario que un niño que carezca de la vista o el oído podrá leer. Cuando toque con sus manos cada objeto, de derecha a izquierda, obtendrá información sobre el futuro, lo que pasará ese día (o semana, o mes, dependiendo del tamaño del programa). A medida que su destreza cognoscitiva abstracta aumente, podrá formar parejas con estos objetos concretos y con grabados, letra impresa o en braille, o reemplazarlos por estos. De igual modo, si de manera espontánea va al calendario y toma una pelota y se la lleva al maestro para indicarle que le gustaría salir a jugar, podremos decir que muestra un tipo de conducta de protoalfabetización (y aún de protoescritura). La persona ha leído el símbolo que representa su deseo y se lo ha llevado al maestro para que lo lea. Usa un símbolo para transmitir información sobre lo que quiere que suceda en el futuro. Y las opciones que tiene en la vida se verán considerablemente enriquecidas con este tipo de alfabetización. Las personas que buscan aumentar las oportunidades de alfabetización de las personas que son sordas e invidentes necesitan seguir inventando formas de ofrecer la alfabetización. Las posibilidades son incontables.

Las funciones sociales de la lectura y la escritura

La alfabetización nunca existe por sí sola. Las personas leen y escriben por muchas razones, la mayoría de ellas sociales. En casa, los cuentos para dormir ofrecen a los niños pequeños una base de alfabetización. Aunque ellos no los lean, ellos aprenden el valor social de los símbolos impresos y empiezan a entender que los grabados y los símbolos transmiten información. Aprenden también que leer estos símbolos es entretenido.

Cuando busquemos compartir nuestra destreza de alfabetización con personas que sean sordas e invidentes, necesitaremos estar conscientes de los propósitos que esta destreza servirá. Necesitamos asegurarnos de que se tenga acceso a todas las posibles funciones de alfabetización que haya en sus vidas—acceso comparable al que tienen las personas que oyen y ven. Necesitamos un menú de posibilidades.

(Adaptado de Dziwulski, 1992)

Muchos educadores de niños y adultos con impedimentos físicos severos o profundos (incluyendo a quienes son sordos e invidentes) podrían ignorar algunas de estas funciones por pensar que los niños que tienen problemas específicos no podrían emplearlas o porque no son apropiadas para ellos. La expresión personal, el ingresar a mundos de fantasía y el mantener las relaciones son varias funciones que se excluyen frecuentemente de los planes de estudio de los niños que son sordos e invidentes o que tienen impedimentos físicos severos. No se debe privar a ningún niño de ninguna de estas funciones. Nuestro ingenio, creatividad y determinación serán los recursos clave que darán al niño acceso a cualquiera de estas funciones de alfabetización. Si no se expone a ellas, será imposible que el niño las adquiera.

Si usted fuera un maestro o un padre que leyera esta lista, podría pensar además sobre la manera de exponer al niño o adulto que sea sordo e invidente a un número cada vez mayor de estos usos de alfabetización. Podría hacer que se fijara en el logotipo de una playera la próxima vez que lo viera, o podría mostrarle un anuncio de periódico, o una invitación de boda, y explicarle lo que dicen de una manera en la que el niño pudiera entender. Hasta un niño que fuera totalmente invidente puede sacar provecho de estos gestos y de las sencillas explicaciones que los acompañen. De hecho, la única manera en que muchos niños y adultos que son sordos e invidentes pueden llegar a saber que estas cosas existen es haciendo que un adulto se las muestre y se las explique.

Condiciones necesarias del desarrollo de la alfabetización

Ha habido recientemente muchos e interesantes tipos de desarrollo dentro del campo de la enseñanza de la alfabetización tanto de niños y adultos con necesidades especiales severas como de quienes tienen deteriorado el oído y quienes muestran diferencias lingüísticas y culturales. Muchos de estos tipos de desarrollo tienen implicaciones importantes cuando se ayuda a los niños y adultos que son sordos e invidentes a aprender a leer.

Esta reciente investigación y experiencia de largo tiempo apunta a varias condiciones básicas que son necesarias en el desarrollo de la alfabetización. Cada una de estas condiciones implica una diversidad de posibles oportunidades que pueden, y deben, ponerse a la disposición de las personas con vista y oído deteriorados.

Observación de personas importantes que leen y escriben por diversas razones

Los niños que tiene buena vista se encuentran con la letra impresa y usan esta desde el día que nacen. Esto es especialmente cierto en las sociedades altamente alfabetizadas y en las familias en donde la alfabetización es algo fundamental. Los niños que viven en estos ambientes ven regularmente personas que leen y escriben por muchas y diferentes razones. Es ampliamente reconocido que los niños que crecen en familias que saben leer y escribir poseen generalmente una buena habilidad para leer, probablemente debido a la motivación que recibe un niño al ver que las personas con quien interacciona y que admira hacen uso de la lectura y la escritura en forma regular.

Un niño que sea sordo e invidente no tiene por lo general la oportunidad de observar personas que lean y escriban a menos que esta se le ofrezca específicamente. Estos son algunos ejemplos de maneras en las que se pueden crear estas experiencias:

Conversaciones valiosas durante las experiencias de alfabetización

La interacción de conversación asegura que el desarrollo de la lectura y escritura ocurra dentro de ambientes sociales valiosos, mejora las habilidades de comunicación del niño o adulto y proporciona al maestro o padre una continua retroalimentación sobre el grado de entendimiento del niño o el adulto. Los niños que pueden ver y oír tienen incontables oportunidades de conversar sobre la palabra escrita—cuando los padres o maestros les leen cuentos, cuando caminan o viajan en automóvil y encuentran las señales que hay en la comunidad y preguntan sobre ellas, cuando observan que la madre escribe la lista de abarrotes y aprueban los artículos de su preferencia, cuando platican con el padre sobre una noticia del periódico que él acabe de leer, cuando le enseñan al maestro un dibujo que acaben de hacer y le explican los garabatos que están escritos en él, cuando piden ayuda para deletrear una palabra que esté en el cuento que están escribiendo y cuando discuten con sus compañeros lo que sienten acerca de algún libro que estén leyendo. Los niños que son sordos e invidentes necesitan tener las mismas oportunidades de interacción en sus experiencias de alfabetización. Estas oportunidades podrían ser las siguientes:

Accesibilidad del material de alfabetización

Poder tener acceso a los materiales, o accesibilidad, requiere de adaptarlos con el fin de compensar la pérdida de los sentidos y los impedimentos físicos. La accesibilidad toma en cuenta el entendimiento cognoscitivo y los intereses individuales. Es necesario adaptar los libros y los materiales a las necesidades sensoriales, cognoscitivas y motoras del individuo para procurar que el niño tenga acceso a la información. Así como ocurre con el lenguaje oral y de abecedario manual, a menos que el niño reciba una gran cantidad de información en forma de letra impresa o en braille, el niño no podrá generar ninguna respuesta valiosa en forma de letra impresa o en braille. Todos los niños y adultos necesitan de libros que sean de su interés: libros con letra impresa o en braille, con grabados o con ilustraciones táctiles que sean accesibles; libros que traten sobre temas de interés; así como libros en los que se emplee un lenguaje apropiado al nivel de entendimiento individual del niño o adulto. En el grado en que sea posible y práctico, también requieren de etiquetas y de todas las demás formas de usos de alfabetización pragmáticos antes mencionados.

Puesto que cada niño o adulto es tan especial, se requerirá adaptar muchos libros y materiales de manera específica (véase la sección posterior sobre experiencias individuales). La tarea de adaptación de libros y materiales es una tarea que el maestro y el niño pueden frecuentemente realizar juntos, o que el niño puede realizar con otro compañero de clase. Por ejemplo, el niño puede participar en la impresión de palabras en braille o en letra impresa (o bien, observando cómo lo hace el maestro), o en la preparación y empastado de grabados táctiles en las páginas, o en la escritura de las mismas historias. Esta participación sirve para que el niño entienda cómo se crean las cosas, disminuye el tiempo que el maestro dedica a la preparación de la clase y ofrece a los compañeros de clase una actividad que pueden compartir y realizar juntos.

Para tener accesibilidad se necesita también adaptar el medio ambiente de manera que el niño o adulto tenga el tiempo y la habilidad física para interaccionar con los materiales, así como la motivación y apoyo social para hacerlo. Estas son algunas sugerencias específicas:

La accesibilidad significa también que el niño tiene la capacidad física para poder usar los materiales y que se siente motivado para hacerlo. Cada salón de clases debe tener una biblioteca en donde los libros estén a un nivel tal que los niños puedan alcanzarlos. Los materiales para leer y escribir deben estar también en un lugar accesible. Además, el niño deberá contar con el tiempo para hacer uso de estos materiales. En la casa, puede disponerse también una caja, arcón o estante, marcado con una etiqueta, que esté designado para guardar libros, grabados y materiales relacionados.

Conexión de la alfabetización con experiencias e intereses

Un niño que sea sordo e invidente y que tenga también otros impedimentos físicos tiene generalmente experiencias únicas y escasas. Por lo regular, el mundo de un niño así no se extiende más allá del alcance de su mano; sus conceptos son por lo tanto muy básicos y concretos. El maestro debe pensar cómo expandir gradualmente las experiencias de los niños y con ello ayudarlos a formarse conceptos sobre el mundo que está más allá de su alcance. Las experiencias se convierten en el vehículo para desarrollar conceptos bajo los cuales el lenguaje y la alfabetización se pueden proyectar.

La experiencia de un niño que es sordo e invidente difiere tan significativamente de las experiencias de la mayoría de los niños que los programas estándar de lectura no son generalmente eficaces en las etapas iniciales del aprendizaje de alfabetización. La lectura y la escritura necesitan tener una conexión verdaderamente valiosa con las exploraciones, experiencias e intereses prácticos que tiene cada niño que es sordo e invidente. Estas son algunas maneras de crear estas conexiones:

Oportunidades regulares para usar de manera independiente materiales para leer y escribir

Los niños que cuentan con una vista adecuada tienen rutinariamente la oportunidad de garabatear, dibujar, usar teclados de computadora, ver revistas, leer señales u hojear libros. En un interesante estudio, se notó que mientras solamente el 15% de los niños que ingresaban a la escuela creían que podían leer, el 90% estaba completamente convencido de que podían escribir (Rebecca Edmiaston). Garabatear y dibujar son un tipo de protoescritura. En la mente del niño, estas son una forma de expresión equivalente a lo que los adultos hacen cuando escriben. Las oportunidades de usar materiales en forma independiente les da confianza. Se necesita ofrecer oportunidades similares al niño o adulto que no puede ver o que tiene una vista deficiente y al que tiene limitaciones físicas. Muy frecuentemente los maestros de niños que son sordos e invidentes o que tienen muchos impedimentos físicos se muestran renuentes a dejar que el niño tenga experiencias de exploración genuinamente independientes. Pero estas son necesarias. Vea que se cuente con los recursos siguientes:

El niño que es sordo e invidente debe tener un contacto visual y/o táctil frecuente con otras personas que estén también explorando libremente materiales. Colocar simplemente a un niño enfrente de un pedazo de plastilina y sentarse luego a observarlo mientras lo usa no le beneficiará tanto como usar junto con él la plastilina para que se exprese libremente. Si no se toma en cuenta el aspecto social, esta tarea se convierte en una tarea que tiene poco significado. Saber que otros también se expresan de diversas maneras motivará al niño y le ofrecerá más posibilidades. Tenga mucho cuidado de no imponer sus propias expectativas al niño. Ocúpese simplemente de la forma en que se expresa y esté cautelosamente atento a cualquier cosa que el niño haga por sí mismo.

Resumen

La alfabetización puede abrir las puertas de incontables mundos en el caso del niño o adulto que es sordo e invidente. Aquellos de nosotros que conozcamos a alguien que sea sordo e invidente podemos inventar formas con las que él o ella expanda las posibilidades que tiene de leer y escribir. Podemos comenzar por compartir con ellos nuestras propias experiencias de lectura y escritura, y creando materiales que ellos puedan utilizar. Podemos motivarlos para que se expresen empleando gestos, plastilina, pizarras, lenguaje braille, escritura—todas las formas que la persona pueda usar. Podemos además considerar cada experiencia que compartamos con una persona que sea sorda e invidente como una oportunidad potencial de alfabetización—podemos guardar un objeto de la experiencia, podemos escribir una historia acerca de la experiencia junto con el niño o adulto, podemos hacer un dibujo y animar al niño a que haga uno y podemos escribir una carta o un mensaje de correo electrónico acerca de la experiencia. Las oportunidades son innumerables. Todos nosotros somos inventores. Tenemos mucho que aprender juntos y mucho entusiasmo que compartir. Mientras busquemos compartir la habilidad de saber leer y escribir con aquellos que son sordos e invidentes, podremos de manera continua darnos cuenta y ver con consideración las puertas que se abren, no solamente en el caso de aquellos que son sordos e invidentes sino también de aquellos que pueden ver y oír y que tienen por ello la oportunidad de enterarse de las experiencias de las personas que a través de sus manos, cuerpos, ojos y oídos conocen el mundo de maneras singulares.

Lecturas adicionales

Agradecemos a Sara Gaar la gran ayuda que prestó para escribir este artículo. Damos las gracias también a Steve Perreault, Barbara McLetchie, Gail Leslie, Karen Olson, Marianne Riggio, Julie Baumgarner y a los maestros y estudiantes de CAIS y SOCIEVEN de Caracas, Venezuela. Damos gracias también a todos los estudiantes que son sordos e invidentes y a sus maestros, quienes continuamente buscaron nuevas formas de comunicarse entre sí y con el mundo que los rodea.

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Materiales

Se pueden obtener materiales en braille en:

National Braille Press
88 St. Stephen Street
Boston MA 02115
(800) 548-7323
Fax: (617) 437-0456
http://www.nbp.org
American Foundation for the Blind
11 Penn Plaza, Suite 300
New York, NY 10001
(212) 502-7600
(800) 232-5463
http://www.afb.org

Se pueden obtener materiales de vocabulario sencillo de gran interés en:

Gallaudet University Press
John Kessler, Sales Representative
5801 South Ellis
Chicago, IL 60637
(733) 702-7248
http://www.gupress.gallaudet.edu

The National Consortium on Deaf-Blindness