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Enero de 2000
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Por Barbara Miles Maestría en Educación
Barbara Miles es una especialista/consultora de
comunicación y maestra, con experiencia en todos los niveles de
enseñanza de personas de todas las edades que son sordas e invidentes.
Ha impartido seminarios regionales, nacionales e internacionales sobre temas de
comunicación de niños que son sordos e invidentes. Sus
artículos se han publicado en revistas y boletines profesionales y es
coautora del libro Remarkable Conversations).
Enero de 2000
I magínese este caso: Al
acercarse la hora de irse a dormir, en la sala de la casa de la familia
Pérez, Manuel, que tiene 6 años de edad y su hermana Julia de 4
piden que se les lea el acostumbrado cuento. La Sra. Pérez va a sacar un
libro de cuentos del canasto que está cerca del sofá.
Después, oye el llanto de su hijo de 2 años, José, quien
reposa en una cuna que está en el otro lado del cuarto. Va a donde
está la cuna y se agacha para levantar a José, sin soltar el
libro. Manuel y Julia no cesan de pedir que se les lea el cuento. La Sra.
Pérez se siente desesperada. Piensa que a José le gustaría
ser parte de este ritual nocturno. Pero José es sordo e invidente. No
puede ver el libro ni oír las palabras cuando ella las lee. No sabe
cómo hacerlo participar, ni si tendrá algún caso hacerlo.
No conoce ningún otro niño que sea sordo e invidente, ni se ha
puesto a pensar que leer sea algo que él (o cualquiera que sea sordo e
invidente, en este caso) pueda hacer.
Pero esta noche ella percibe el deseo que tiene el
pequeño de participar y quiere, por esto, que esté con ella y los
otros hijos. Así, por primera vez, decide traer a José a que
participe de este ritual familiar. Lo sostiene en su regazo mientras Julia y
Manuel se acurrucan a sus lados, sobre el sofá. El Sr. Pérez
llega del trabajo en ese momento y se les une. Después de saludar a su
esposa y a sus dos hijos más grandes, se sienta junto a Manuel. Se
estira para invitar a José a que le toque la barba, forma en la que
acostumbra saludar a su hijo que no puede ver ni oír. Luego, recarga
ligeramente la mano sobre el hombro de José para que José sepa
que él sigue ahí. José se tranquiliza cuando siente que
está seguro en el regazo de su mamá y que su familia lo rodea.
Percibe la respiración de su mamá y siente las vibraciones del
sonido que se producen en el pecho de su mamá cuando ella lee.
José puede sentir con la mano los brazos de su hermano y de su hermana
cuando voltean alternadamente las hojas; rutina que han establecido desde hace
buen tiempo. José puede oler el papel del libro; mete la cabeza varias
veces en la hendedura que hay entre las páginas y sonríe
complacido.
Esta noche es la primera experiencia de alfabetización
que José tiene. Durante las noches siguientes, el Sr. y la Sra.
Pérez harán que José participe regularmente. Con el
tiempo, la experiencia va adquiriendo un mayor significado para él, y
más tarde, como resultado de la ayuda que reciben de los educadores de
niños que son sordos e invidentes, la familia Pérez puede crear y
adquirir materiales adaptados, como son los libros sencillos que tienen letra
impresa y en braille, con grabados sensibles al tacto que José puede
sentir. Manuel y Julia ayudan en ocasiones a que los grabados de sus libros
favoritos le resulten accesibles a José pegándoles material y,
con limpiadores de pipas y pegamento, marcando los contornos para que pueda
sentirlos con sus manitas. Con el tiempo, además, toda la familia
aprende el lenguaje del abecedario manual (dactilología), con lo que
pueden traducir el lenguaje de los cuentos que José no puede oír
a una forma que él pueda sentir. El instinto que la Sra. Pérez
tuvo originalmente de incluir a José en este momento del cuento familiar
se convierte en una experiencia de por vida de lectura y escritura para este
niño que es sordo e invidente.
La importancia de la alfabetización para
quien es sordo e invidente
Cualquier persona que sea sorda e invidentesin importar
cuales sean sus habilidades sensoriales, mentales ni físicasmerece
tener la oportunidad de aprender a leer y escribir de todas las maneras en las
que pueda hacerlo. Saber leer y escribir es especialmente crucial para quien su
mundo es un mundo reducido por haber perdido la vista y el oído. La
alfabetización le permite a esa persona intercambiar información
e ideas, y crear relaciones que de otro modo estarían fuera de su
alcance.
La alfabetización requiere del uso del lenguaje, ya sea
escrito o en braille. Aunque no todas las personas que son sordas e invidentes
logren alfabetizarse formalmente, es importante considerar el valor de la
comunicación que los aspectos de una alfabetización temprana
pueden proporcionar. Poder leer un programa que esté formado
de objetos arreglados en el orden de los eventos que representan, por ejemplo,
puede ser de gran beneficio para alguien que sea sordo e invidente, aunque esta
persona no pueda leer la letra impresa o en braille. Igualmente, poder
señalar con el dedo un grabado de un menú de grabados para
expresar un deseo o hacer un comentario puede mejorar considerablemente la vida
de una persona que sea sorda e invidente, con un mínimo de lenguaje
formal.
Lo que es más, la sociedad merece tener la gran
oportunidad de llegar a conocer el pensamiento, los sentimientos y las ideas de
las personas que son sordas e invidentes. Una persona que sea sorda e invidente
y que pueda leer y escribir o que pueda usar un sistema de comunicación
de objetos o grabados se podrá comunicar cada vez más con
más personas que vivan tanto cerca como lejos de ella. Esta persona
podrá también comunicarse cada vez con mayor precisión e
intensidad. Llegar a conocer a las personas que son sordas e invidentes es
probable que beneficie a muchos miembros de la sociedad cuya experiencia del
mundo está limitada por los sentidos de la vista y el oído, y
quienes por ello no han podido comprender el extraordinario valor de
experimentar el mundo primordialmente a través del sentido del
tacto.
Imagínese una mujer que no puede ver ni oír.
Imagínese también que puede leer y escribir y que tiene acceso a
una computadora con dispositivos para producir y admitir información en
braille. Esta mujer puede comunicarse con las personas de todo el mundo por
medio de la red Internet y además tiene acceso a un sinnúmero de
bancos de información. Gracias a la tecnología actual de la que
se dispone, mientras ella esté conectada en línea se
podrá considerar como una persona prácticamente sin impedimentos
físicos. La habilidad que tiene para leer y escribir es su principal
recurso para relacionarse e interaccionar de una manera en la que ni siquiera
se pensaba hace 10 años. Tal vez, y lo que es igualmente importante,
esto permita que otras personas, que de otro modo podrían no haber
tenido la oportunidad, lleguen a conocerla.
De igual manera, una persona que sea sorda e invidente y que no
tenga ni la habilidad cognoscitiva ni el interés de usar la Internet se
puede beneficiar con la alfabetización de incontables maneras. Un
sistema de comunicación de grabados/letra impresa o de objetos/braille
le puede ayudar a comunicar sus deseos e ideas a las personas que la rodean;
las recetas que estén en grabados/letra impresa/braille pueden
permitirle cocinar de manera independiente; poder leer las etiquetas de los
artículos de los alimentos le ofrecerá muchas opciones cuando
vaya a la tienda; escribir y dibujar en una publicación diaria le
permitirá expresarse, reflexionar sobre sus experiencias pasadas y
compartir estas experiencias con personas que no hayan estado presentes en el
momento que ocurrieron. Éstas son sólo algunas de las
posibilidades.
Las oportunidades que ofrece la alfabetización a las
personas que son sordas e invidentes, y por ende a la sociedad en general, son
innumerables. Lo que es más, el número de oportunidades
aumentará todo el tiempo a medida que se desarrolle la tecnología
y a medida que las personaspadres, educadores, terapeutas y las mismas
personas que son sordas e invidentesexpandan las ideas que tienen de lo
que la alfabetización ofrece a las personas con una visión y
oído limitados.
¿Qué es la
alfabetización?
La alfabetización se refiere generalmente a la habilidad
que se tiene de leer y escribir. La lectura y la escritura son sistemas
simbólicos que permiten a las personas recibir y enviar
información a través de las dimensiones del tiempo y del espacio.
La lectura y la escritura han contribuido significativamente al desarrollo de
las sociedades, de las culturas y de las tecnologías; además,
permiten a las personas transmitir el conocimiento de generación en
generación y de un lugar a otro.
Existe en la actualidad un campo de la investigación
educacional que se encarga de la alfabetización que está
surgiendo. Este campo considera tanto el desarrollo de la lectura como el de la
escritura visto desde la perspectiva del niño. Bloome y Green (1984)
afirmaban que la alfabetización no se ve solamente como un proceso
cognoscitivo, sino también como un proceso social, psicológico y
lingüístico (Dziwulski, 1992, p.3).
Cuando pensemos acerca de la relación que existe entre la
alfabetización y las personas que son sordas e invidentes, es importante
que expandamos las nociones convencionales que tenemos de la lectura y la
escritura para poder incluir no solamente experiencias de la
alfabetización que está surgiendo sino también los
diversos modos de alfabetizar. Si concebimos a la alfabetización como la
habilidad de leer y escribir una letra impresa del tamaño de las del
periódico, por ejemplo, nuestro concepto dejará excluidas
automáticamente a la mayoría de las personas sordas e invidentes.
Para conocer la definición de sordera-ceguera, consulte la
publicación DB-LINK Overview on Deaf-Blindness. Para fortuna
de todas las personas que son totalmente invidentes, Louis Braille
inventó un método de lectura y escritura que no depende de la
vista. Y para fortuna de las personas que tienen una vista deficiente, los
ingenieros han inventado una diversidad de tecnologías de letra impresa
de tamaño grande. Nosotros, como educadores, amigos y familiares que
somos de las personas que son sordas e invidentes, sentimos el desafío
de llegar a tener la misma previsión para poder concebir sistemas de
lectura y escritura y maneras de educar que sirvan a las personas sordas e
invidentes. Algunas de estas personas tienen dificultades visuales
únicas, algunas han desarrollado de manera extraordinaria habilidades de
lenguaje, algunas tienen impedimentos cognoscitivos y otras tienen limitaciones
físicas. Pero ninguna de ellas debe considerarse una barrera al
desarrollar algún tipo (o algunos tipos) de alfabetización.
Cuando un maestro o una familia utiliza un sistema de programa
de objetos (llamado en ocasiones una caja de calendario) para
enseñar a un niño que sea sordo e invidente, esa persona
está utilizando un tipo de protoalfabetización para comunicarse
con el niño. Una serie de objetos, colocados en cajas o colgados en la
pared, que representen una serie correspondiente de actividades, es un tipo de
calendario que un niño que carezca de la vista o el oído
podrá leer. Cuando toque con sus manos cada objeto, de derecha a
izquierda, obtendrá información sobre el futuro, lo que
pasará ese día (o semana, o mes, dependiendo del tamaño
del programa). A medida que su destreza cognoscitiva abstracta aumente,
podrá formar parejas con estos objetos concretos y con grabados, letra
impresa o en braille, o reemplazarlos por estos. De igual modo, si de manera
espontánea va al calendario y toma una pelota y se la lleva al maestro
para indicarle que le gustaría salir a jugar, podremos decir que muestra
un tipo de conducta de protoalfabetización (y aún de
protoescritura). La persona ha leído el símbolo que representa su
deseo y se lo ha llevado al maestro para que lo lea. Usa un símbolo para
transmitir información sobre lo que quiere que suceda en el futuro. Y
las opciones que tiene en la vida se verán considerablemente
enriquecidas con este tipo de alfabetización. Las personas que buscan
aumentar las oportunidades de alfabetización de las personas que son
sordas e invidentes necesitan seguir inventando formas de ofrecer la
alfabetización. Las posibilidades son incontables.
Las funciones sociales de la lectura y la
escritura
La alfabetización nunca existe por sí sola. Las
personas leen y escriben por muchas razones, la mayoría de ellas
sociales. En casa, los cuentos para dormir ofrecen a los niños
pequeños una base de alfabetización. Aunque ellos no los lean,
ellos aprenden el valor social de los símbolos impresos y empiezan a
entender que los grabados y los símbolos transmiten información.
Aprenden también que leer estos símbolos es entretenido.
Cuando busquemos compartir nuestra destreza de
alfabetización con personas que sean sordas e invidentes, necesitaremos
estar conscientes de los propósitos que esta destreza servirá.
Necesitamos asegurarnos de que se tenga acceso a todas las posibles funciones
de alfabetización que haya en sus vidasacceso comparable al que
tienen las personas que oyen y ven. Necesitamos un menú de
posibilidades.
- Adquirir o transmitir conocimientos o
información: libros (no novelescos, de consulta); periódicos;
rótulos del ambiente (señales de caminos, anuncios, etc.); sitios
de la red Web de Internet; revistas; créditos cinematográficos;
directorios telefónicos; menús de restaurantes; letras de
canciones; partituras musicales
- Organizar y prestar apoyo a la memoria: programas;
calendarios; listas de abarrotes; listas de compras; listas de actividades por
realizar; historias; diarios; etiquetas de álbumes de
fotografías; transcripciones de presentaciones; minutas de juntas
- Ingresar a un mundo de fantasía o crearlo:
novelas; cuentos; revistas de historietas; poesía
- Expresión personal: registros; diarios;
poesía; editoriales; playeras o gorras con mensajes; calcomanías
en defensas de automóviles; señales y carteles; expresión
artística con palabras
- Diversión: novelas; poesía; revistas de
historietas; revistas; sitios de la red Web de Internet; juegos de computadora;
sitios de charla de computadora
- Solución de problemas o planteamiento de
problemas: crucigramas; problemas de palabras; problemas
matemáticos; memorándums; asientos del diario; columnas de
consejo
- Negociaciones financieras: dinero; billetes; cheques;
contratos; testamentos; etiquetas de precio; recibos; estados de cuenta
bancarios
- Crear y mantener relaciones: cartas; notas; tarjetas
de felicitación; mensajes de correo electrónico; sitios de charla
de computadora; teléfonos de teleescritor
- Manejar las emociones: registros; diarios; notas;
cartas; columnas de consejo; cuentos
- Transmitir o entender instrucciones: recetas;
instrucciones de herramientas, dispositivos y aparatos; señales de
direcciones; mapas; gráficos de computadora; instrucciones ATM,
instrucciones de pruebas, reglas de juego
- Hacer o entender anuncios: señales; carteles
sobre eventos; anuncios de cine; invitaciones de boda o fiesta; folletos sobre
eventos; circulares que anuncian baratas
- Persuadir a las personas para que hagan o compren
cosas: anuncios de periódicos y revistas; espectaculares; anuncios
de televisión; logotipos de productos; anuncios políticos;
anuncios clasificados; catálogos de productos; lienzos con letreros
- Señalar cosas y lugares: letreros de calles;
etiquetas en cajas, latas y paquetes, etiquetas en fotografías;
títulos en libros; nombres en artículos personales como son la
ropa, las tarjetas de crédito y las credenciales de biblioteca;
direcciones en cartas, mensajes de correo electrónico y transmisiones de
fax; etiquetas en botones de elevador
- Dar o recibir inspiración: frases
célebres; sermones; libros de autoayuda; imanes con mensajes para
refrigerador; tarjetas de felicitación; escritura aérea
(Adaptado de Dziwulski, 1992)
Muchos educadores de niños y adultos con impedimentos
físicos severos o profundos (incluyendo a quienes son sordos e
invidentes) podrían ignorar algunas de estas funciones por pensar que
los niños que tienen problemas específicos no podrían
emplearlas o porque no son apropiadas para ellos. La expresión personal,
el ingresar a mundos de fantasía y el mantener las relaciones son varias
funciones que se excluyen frecuentemente de los planes de estudio de los
niños que son sordos e invidentes o que tienen impedimentos
físicos severos. No se debe privar a ningún niño de
ninguna de estas funciones. Nuestro ingenio, creatividad y determinación
serán los recursos clave que darán al niño acceso a
cualquiera de estas funciones de alfabetización. Si no se expone a
ellas, será imposible que el niño las adquiera.
Si usted fuera un maestro o un padre que leyera esta lista,
podría pensar además sobre la manera de exponer al niño o
adulto que sea sordo e invidente a un número cada vez mayor de estos
usos de alfabetización. Podría hacer que se fijara en el logotipo
de una playera la próxima vez que lo viera, o podría mostrarle un
anuncio de periódico, o una invitación de boda, y explicarle lo
que dicen de una manera en la que el niño pudiera entender. Hasta un
niño que fuera totalmente invidente puede sacar provecho de estos gestos
y de las sencillas explicaciones que los acompañen. De hecho, la
única manera en que muchos niños y adultos que son sordos e
invidentes pueden llegar a saber que estas cosas existen es haciendo que un
adulto se las muestre y se las explique.
Condiciones necesarias del desarrollo de la
alfabetización
Ha habido recientemente muchos e interesantes tipos de
desarrollo dentro del campo de la enseñanza de la alfabetización
tanto de niños y adultos con necesidades especiales severas como de
quienes tienen deteriorado el oído y quienes muestran diferencias
lingüísticas y culturales. Muchos de estos tipos de desarrollo
tienen implicaciones importantes cuando se ayuda a los niños y adultos
que son sordos e invidentes a aprender a leer.
Esta reciente investigación y experiencia de largo tiempo
apunta a varias condiciones básicas que son necesarias en el desarrollo
de la alfabetización. Cada una de estas condiciones implica una
diversidad de posibles oportunidades que pueden, y deben, ponerse a la
disposición de las personas con vista y oído deteriorados.
Observación de personas importantes que
leen y escriben por diversas razones
Los niños que tiene buena vista se encuentran con la
letra impresa y usan esta desde el día que nacen. Esto es especialmente
cierto en las sociedades altamente alfabetizadas y en las familias en donde la
alfabetización es algo fundamental. Los niños que viven en estos
ambientes ven regularmente personas que leen y escriben por muchas y diferentes
razones. Es ampliamente reconocido que los niños que crecen en familias
que saben leer y escribir poseen generalmente una buena habilidad para leer,
probablemente debido a la motivación que recibe un niño al ver
que las personas con quien interacciona y que admira hacen uso de la lectura y
la escritura en forma regular.
Un niño que sea sordo e invidente no tiene por lo general
la oportunidad de observar personas que lean y escriban a menos que esta se le
ofrezca específicamente. Estos son algunos ejemplos de maneras en las
que se pueden crear estas experiencias:
- Invite a los niños y adultos que sean sordos e
invidentes a observar mientras usted usa la computadora, lee el
periódico, escribe notas, revisa calendarios, lee señales o se
involucra en otras actividades de alfabetización. Esta
observación necesita hacerse empleando el tacto en el caso del
niño que ha perdido la vista. Invite al niño a mirar
una y otra vez. Coloque su mano ligeramente abajo de la mano del niño
(para que la mano del niño quede libre) y muévala alrededor de lo
que suceda, de manera que el niño se sienta invitado a explorar tanto
los materiales como las acciones. Para conocer las maneras específicas
de hacer esto, consulte la publicación DB-LINK Talking the
Language of the Hands to the Hands. Invite a un niño que tenga
vista deficiente a que presencie estas actividades estando físicamente
cerca. Asegúrese también de explicar lo que está haciendo
(estoy revisando mi calendario; este es mi calendario.)
- Establezca oportunidades específicas para que el
niño o adulto que es invidente toque a adultos o jóvenes cuando
estos lean en braille. A un niño que es invidente se le debe exponer no
sólo al lenguaje braille, sino también al acto de leer en braille
y a los usos que éste tiene. Esta experiencia de exposición debe
ocurrir repetidas veces en un ambiente de relaciones valiosas. El niño
debe tocar, una y otra vez, los dedos de personas que conozca y admire mientras
éstas leen y escriben palabras, oraciones, revistas, etiquetas y libros
en braille. Solamente de esta manera podrá formarse un concepto social
de la alfabetizaciónun concepto que adquiere de manera natural el
niño que cuenta con la vista. Estas oportunidades de observar personas
que usan el lenguaje braille lo motivarán a leer y escribir.
- Lea cuentos a los niños que son sordos e invidentes
utilizando lenguaje hablado y/o el del abecedario manual, según sea
apropiado, y con la ayuda de la letra impresa y en braille, objetos
relacionados y grabados (incluyendo grabados sensibles al tacto), de acuerdo
con lo que sea apropiado para el niño. Los materiales adaptados
(véanse más abajo) le permitirán al niño que es
invidente o que tiene vista deficiente seguirlos empleando el tacto o manipular
los materiales relacionados que ofrecerán referencias concretas del
lenguaje que se usa en los cuentos. (En el número de mayo/junio de 1999
de Perspectives in Education and Deafness se pueden encontrar
útiles sugerencias de lectura para niños que son sordos). Es
importante exponer al niño regularmente a los cuentos, ya sea
repitiéndole sus cuentos favoritos o narrándole cuentos cuyos
sucesos puedan predecir. A todos los niños les gusta sentir que saben y
que pueden predecir. Esto los invita a participar e involucrarse.
- Tome nota de todas las oportunidades que tienen los
niños de ver o tocar letra impresa o en braille durante el curso del
día escolar y del día que pasa en casa. En el salón de
clases, use etiquetas que sean accesibles en los salones, repisas, ganchos y
muebles, así como programas, listas, recetas y libros con
objetos/grabados/letra impresa o en braille. El niño puede beneficiarse,
mucho antes de lo que se espera que lea estas cosas, observando a los
demás cuando las lean y viendo o tocando estas palabras en forma natural
durante el curso de su rutina diaria. Cree la práctica de invitar a los
niños a acercarse cuando use estas formas de lectura y escritura.
Conversaciones valiosas durante las experiencias de
alfabetización
La interacción de conversación asegura que el
desarrollo de la lectura y escritura ocurra dentro de ambientes sociales
valiosos, mejora las habilidades de comunicación del niño o
adulto y proporciona al maestro o padre una continua retroalimentación
sobre el grado de entendimiento del niño o el adulto. Los niños
que pueden ver y oír tienen incontables oportunidades de conversar sobre
la palabra escritacuando los padres o maestros les leen cuentos, cuando
caminan o viajan en automóvil y encuentran las señales que hay en
la comunidad y preguntan sobre ellas, cuando observan que la madre escribe la
lista de abarrotes y aprueban los artículos de su preferencia, cuando
platican con el padre sobre una noticia del periódico que él
acabe de leer, cuando le enseñan al maestro un dibujo que acaben de
hacer y le explican los garabatos que están escritos en él,
cuando piden ayuda para deletrear una palabra que esté en el cuento que
están escribiendo y cuando discuten con sus compañeros lo que
sienten acerca de algún libro que estén leyendo. Los niños
que son sordos e invidentes necesitan tener las mismas oportunidades de
interacción en sus experiencias de alfabetización. Estas
oportunidades podrían ser las siguientes:
- Deténgase un momento cuando un niño se fije en
una etiqueta (en letra impresa, en braille, de objetos sensibles al tacto o
marcador), esté al pendiente de la reacción del niño y
haga un comentario sencillo con un gesto, hablando y/o usando el lenguaje de
abecedario manual, según sea apropiado. Este comentario puede servir
para iniciar una corta conversación. Por ejemplo, si el niño toca
la etiqueta de un gancho, el maestro dice sí, este es tu gancho,
el mío está aquí (mostrándoselo al
niño). Haga una pausa. Espérese hasta ver lo que hace el
niño. (Toca otro gancho y etiqueta). Ese es de Juan. Haga
una pausa. Y siga así. Detenerse para hacer un pequeño comentario
cada vez que el niño tenga una experiencia de
alfabetizaciónaún antes de que el niño
leaofrecerá al niño muchas oportunidades para formar
conceptos y relaciones.
- Deténgase frecuentemente durante los momentos de
lectura de cuentos, fíjese en las reacciones del niño y
respételas, y responda a ellas. Esto hará que los momentos de los
cuentos sean agradables tanto para el adulto como para el niño y
ayudará a formar conceptos y relaciones. Las reacciones del niño
que es sordo e invidenteespecialmente cuando el niño cuenta con un
lenguaje reducidoserán a menudo gestos y expresiones faciales, o
aún reacciones tan sutiles como el tensar y relajar los músculos.
Imite cada una de estas respuestas y coméntelas para que el niño
se involucre en un proceso de tomar turnos a medida que el cuento progresa.
Leer el cuento no es de este modo algo que se le haga al
niño sino una actividad que realicen mutuamente el maestro (o padre o
amigo) y el niño. Una conversación así podría
desarrollarse de esta manera: Samuelito se sienta en el regazo de su
papá. Se coloca un espejo sobre la mesa, enfrente de ellos, para que el
papá pueda ver la cara de Samuelito. El papá lee la letra impresa
y mueve sus dedos a través de las palabras en braille que están
debajo de la letra impresa, al mismo tiempo que la mano de Samuelito los sigue.
Después, expresándose con el abecedario manual, dice el oso
es suave; las manos de Samuelito siguen los movimientos apoyándose
ligeramente sobre las manos del papá. El papá le da entonces un
osito suave que toma de la caja de cuentos que viene con el libro
(véase más abajo, en los materiales accesibles). El papá
espera para dar tiempo a Samuelito de responder. Samuelito toca la cara de oso,
y empieza tocando la nariz de plástico. El papá lo nota y toca la
nariz junto con Samuelito, su dedo sigue al de su hijo. Expresa con el
abecedario manual la nariz del oso al mismo tiempo que Samuelito
percibe los movimientos. Después, el papá toca la nariz de
Samuelito y expresa con el abecedario manual la nariz de Samuelito.
Hace una pausa. Samuelito se estira hacia donde está la cara del
papá. El papá ríe y pone su mano ligeramente debajo de la
mano de Samuelito para invitarlo a que lo siga al mismo tiempo que toca su
propia nariz. Expresa con el abecedario manual sí, la nariz de
papá. Después, regresan al libro. La mano del papá
se mueve de nuevo sobre las palabras en braille, con la mano de Samuelito
siguiéndola. El papá dice y expresa con el abecedario manual
la tortuga es dura y le da luego a Samuelito una tortuguita de
plástico que tiene un carapacho duro. Espera de nuevo para ver lo que
hará Samuelito. Y así se continúa...
- Utilice un registro de diálogos cuando trabaje con un
niño que sea sordo e invidente y que tenga una habilidad incipiente para
leer y escribir. Un registro de diálogos permitirá al niño
expresar sus propias ideas con libertad y también leer la genuina
respuesta que tenga el maestro sobre lo que han escrito. Un registro de este
tipo puede representar una conversación escrita en papel, con notas que
se ingresen a diario, en forma de letra impresa o en braille, según lo
requiera el estudiante. Las notas pueden variar desde ser notas muy sencillas
hasta ser bastante complejas. Los estudiantes deberán proponer, de igual
manera que el maestro, los temas de estas conversaciones. Las notas del maestro
servirán para confirmar la habilidad que tenga el estudiante de
comunicar por escrito aquello que verdaderamente le interesa. El maestro puede
también mostrar el uso de un buen lenguaje en sus respuestas y continuar
después la conversación de manera natural, haciendo comentarios y
preguntas sobre las ideas del niño, así como añadiendo
temas relacionados que sean de su interés (véase Bailes,
1999).
- Responda en forma de conversación (e invite a los
compañeros de clase a que hagan lo mismo) cuando un niño o adulto
que sea sordo e invidente intente hacer cualquier tipo de dibujo, de
protoescritura o de escritura. El hecho de traer un objeto símbolo puede
considerarse como un tipo de protoescritura, al igual que cualquier garabateo o
uso de materiales para escribir o de braille. Todos los dibujos o intentos de
dibujar algo (incluyendo el uso de plastilina) son formas de expresión
personal. Formas, que cuando se responde a ellas haciendo comentarios y con
interés, constituyen la base que le dará confianza al niño
para sentir que puede escribir.
Accesibilidad del material de alfabetización
Poder tener acceso a los materiales, o accesibilidad, requiere
de adaptarlos con el fin de compensar la pérdida de los sentidos y los
impedimentos físicos. La accesibilidad toma en cuenta el entendimiento
cognoscitivo y los intereses individuales. Es necesario adaptar los libros y
los materiales a las necesidades sensoriales, cognoscitivas y motoras del
individuo para procurar que el niño tenga acceso a la
información. Así como ocurre con el lenguaje oral y de abecedario
manual, a menos que el niño reciba una gran cantidad de
información en forma de letra impresa o en braille, el niño no
podrá generar ninguna respuesta valiosa en forma de letra impresa o en
braille. Todos los niños y adultos necesitan de libros que sean de su
interés: libros con letra impresa o en braille, con grabados o con
ilustraciones táctiles que sean accesibles; libros que traten sobre
temas de interés; así como libros en los que se emplee un
lenguaje apropiado al nivel de entendimiento individual del niño o
adulto. En el grado en que sea posible y práctico, también
requieren de etiquetas y de todas las demás formas de usos de
alfabetización pragmáticos antes mencionados.
Puesto que cada niño o adulto es tan especial, se
requerirá adaptar muchos libros y materiales de manera específica
(véase la sección posterior sobre experiencias individuales). La
tarea de adaptación de libros y materiales es una tarea que el maestro y
el niño pueden frecuentemente realizar juntos, o que el niño
puede realizar con otro compañero de clase. Por ejemplo, el niño
puede participar en la impresión de palabras en braille o en letra
impresa (o bien, observando cómo lo hace el maestro), o en la
preparación y empastado de grabados táctiles en las
páginas, o en la escritura de las mismas historias. Esta
participación sirve para que el niño entienda cómo se
crean las cosas, disminuye el tiempo que el maestro dedica a la
preparación de la clase y ofrece a los compañeros de clase una
actividad que pueden compartir y realizar juntos.
Para tener accesibilidad se necesita también adaptar el
medio ambiente de manera que el niño o adulto tenga el tiempo y la
habilidad física para interaccionar con los materiales, así como
la motivación y apoyo social para hacerlo. Estas son algunas sugerencias
específicas:
- Acumule los libros en braille y demás materiales, y/o
los libros grabados en cinta, si éstos son útiles. El niño
también necesita una pizarra y un punzón, y/o un grabador de
caracteres braille (véase Material).
- Cree una caja de historias que sirva para
acompañar las historias sencillas en letra impresa o en braille. Las
muñecas, juguetes y demás objetos de ayuda, que se relacionen con
el contenido de la historia, se pueden guardar en una caja junto con el libro
de modo que, cuando se lea la historia, sirvan como representaciones concretas
de los caracteres y elementos importantes de la historia. Estos objetos
facilitarán que el niño entienda la historia y harán que
la interacción por medio de una conversación ocurra con mayor
probabilidad y se facilite.
- Adapte los libros de cuentos utilizando grabados con textura,
para que el pequeño pueda leer los grabados. Por ejemplo, cuando lea la
versión en libro de pizarra de The Hungry Caterpillar (El
Cienpiés Hambriento) dé textura al cienpiés con fieltro.
Cada vez que el niño toque el cienpiés, considere que él
está viendo el grabado con sus dedos (y con sus ojos, si tiene algo de
vista). Haga comentarios sobre el cienpiés: Allí
está ese cienpiés hambriento. Haga una pausa y observe lo
que haga el niño y responda a estas acciones. Cuando los padres leen
cuentos a los pequeños, con frecuencia no los leen tal y como
están escritos. Usan los grabados del libro y el tiempo de lectura se
usa más bien como un tiempo para tener una interacción social y
cognoscitiva de alta calidad. Esta oportunidad debiera también ofrecerse
a los niños que padecen de sordera y ceguera.
- Proporcione materiales con letra impresa grande y adaptados a
los niños que tengan una vista deficiente. Los avances recientes hechos
en el campo de la computación han facilitado mucho la preparación
de estas adaptaciones. Un televisor con circuito cerrado (CCTV) que se coloque
en el salón puede agrandar cualquier material de letra impresa que se
enfoque con la cámara, lo que resulta muy útil para muchos
estudiantes con vista deficiente. Con frecuencia, basta con usar un marcador
permanente negro para volver accesible la letra impresa. Simplemente, colocando
una cinta con la letra impresa modificada y oraciones simplificadas sobre las
que se encuentran en el libro que está ya listo, pueden volver accesible
el libro para un niño que tenga vista deficiente.
- Proporcione objetos al niño que tenga limitaciones
físicas para que pueda manipular los materiales de lectura por sí
mismo. Se puede utilizar un soporte para sostener un libro, con el
ángulo adecuado, sobre una bandeja de silla de ruedas, de manera que el
niño pueda verlo bien sin necesidad de que alguien se lo tenga que
sostener. A un niño con destreza física limitada se le puede
habilitar para que pueda él sólo darle vuelta a las
páginas de un libro poniendo infladores de páginas
(pedacitos de espuma u otro material que se adhieren a los bordes de las
páginas para mantenerlas separadas) y/o cejas en cada página. Se
pueden emplear interruptores de salida de voz para que un niño que no
hable, oiga con dificultad, pero pueda moverse, pueda recitar un renglón
de una rima infantil o de un libro con repeticiones.
- Suministre materiales para escribir adecuados a los
niños que tienen limitaciones visuales y/o físicas. Algunas de
las formas en las que se puede ayudar a un niño o adulto a superar las
dificultades que tenga para escribir comprenden: el uso de marcadores negros,
crayones grandes, asideros especiales (que pueden hacerse tan simplemente como
enrollando una cinta alrededor del marcador para mejorar su agarre), teclados
para computadora adaptados y/o pantallas que muestren letra impresa y grabados
grandes, palitos para la cabeza o apuntadores de tipo láser que permitan
al niño o adulto que no puede usar las manos manejar el teclado
empleando movimientos de cabeza, así como máquinas de escritura
braille adaptadas con teclas extendidas.
- Enseñe el lenguaje de abecedario manual al niño
que sea sordo y que se le esté leyendo. Esto permitirá que haya
un acceso real al lenguaje que se representa por medio de la letra impresa o en
braille. De manera ideal, los padres o los maestros deberían manejar el
lenguaje de abecedario manual con fluidez y deberían tener la habilidad
necesaria para hacer comentarios sobre los intereses del niño así
como para contar la historia por medio del abecedario manual. Aunque
sólo aprenda las señas más sobresalientes del libro, la
actividad será de gran utilidad para el niño.
- Adapte el nivel del lenguaje y los conceptos que se
encuentran en los libros de texto y material de lectura estándar en el
caso de los niños más grandes o adultos que sean sordos e
invidentes. Estos materiales deberán adecuarse al nivel de entendimiento
específico de cada niño en particular. A medida que la edad y
experiencia del niño aumentan, los intereses del niño con
frecuencia excederán la habilidad que tiene para leer. Esto no significa
que se deban limitar sus experiencias de lectura. Con materiales adaptados,
todos los niños podrán leer sobre temas e ideas que les sean
interesantes. De este modo, el niño sentirá el grado de
desafío adecuado para continuar expandiendo sus conocimientos y
habilidad para leer. Los campos de la educación para sordos y del
inglés como segunda lengua tienen mucho que ofrecer en cuanto a
materiales y métodos de enseñanza para quienes el inglés
no es su lengua materna. Los maestros de niños que son sordos e
invidentes necesitan tener conocimientos similares para poder evaluar las
estructuras sintácticas, el vocabulario y el entendimiento de
expresiones idiomáticas del niño; para adaptar el material como
corresponda; y para ayudar al niño a progresar en estas áreas.
Con frecuencia será necesario acudir a la ayuda de un especialista de
sordos e invidentes para poder medir con precisión la habilidad para
leer que tiene el niño que es sordo e invidente y para diseñar
estrategias de instrucción apropiadas.
La accesibilidad significa también que el niño
tiene la capacidad física para poder usar los materiales y que se siente
motivado para hacerlo. Cada salón de clases debe tener una biblioteca en
donde los libros estén a un nivel tal que los niños puedan
alcanzarlos. Los materiales para leer y escribir deben estar también en
un lugar accesible. Además, el niño deberá contar con el
tiempo para hacer uso de estos materiales. En la casa, puede disponerse
también una caja, arcón o estante, marcado con una etiqueta, que
esté designado para guardar libros, grabados y materiales
relacionados.
Conexión de la alfabetización con experiencias e
intereses
Un niño que sea sordo e invidente y que tenga
también otros impedimentos físicos tiene generalmente
experiencias únicas y escasas. Por lo regular, el mundo de un
niño así no se extiende más allá del alcance de su
mano; sus conceptos son por lo tanto muy básicos y concretos. El maestro
debe pensar cómo expandir gradualmente las experiencias de los
niños y con ello ayudarlos a formarse conceptos sobre el mundo que
está más allá de su alcance. Las experiencias se
convierten en el vehículo para desarrollar conceptos bajo los cuales el
lenguaje y la alfabetización se pueden proyectar.
La experiencia de un niño que es sordo e invidente
difiere tan significativamente de las experiencias de la mayoría de los
niños que los programas estándar de lectura no son generalmente
eficaces en las etapas iniciales del aprendizaje de alfabetización. La
lectura y la escritura necesitan tener una conexión verdaderamente
valiosa con las exploraciones, experiencias e intereses prácticos que
tiene cada niño que es sordo e invidente. Estas son algunas maneras de
crear estas conexiones:
- Use un vocabulario clave: Las primeras palabras que el
niño aprende a leer y escribir son especialmente importantes. Con
frecuencia, éstas determinarán si el niño se llega a
entusiasmar con la lectura y la escritura como una actividad clave para seguir
aprendiendo. Si el maestro puede escuchar con atención al niño y
le da a leer palabras que coincidan con las más profundas preocupaciones
y emociones de ese niño, entonces la lectura y la escritura
quedarán conectadas siempre con el poder y el interés, y la
motivación de ese niño por aprender perdurará en el
futuro. (En la obra Teacher de Sylvia Ashton-Warner se pueden encontrar
técnicas para presentar vocabulario clave).
- Utilice cajas de recuerdos o libros de recuerdos. Cada
vez que un niño que es sordo e invidente tiene una experiencia
importante existe la posibilidad de documentar esa experiencia de alguna
manera. Esta documentación puede convertirse en el principio de la
alfabetización. En el caso de un niño que carezca de la vista,
puede crearse una caja de recuerdos, o una serie de cajas de
recuerdos guardando los objetos que estén relacionados con
actividades que considere valiosas. Una hoja, una piedra o una ramita pueden
recordarle un paseo en el parque; una concha puede ayudarle a recordar un viaje
a la playa; un popote, un vaso o una servilleta pueden recordarle una comida en
un restaurante, y así otras cosas más. Traer estas cosas a casa o
llevarlas a la escuela en un bolsillo, y guardarlas en una caja, puede
considerarse como una manera de llevar un diario. La caja puede convertirse en
la fuente de muchas conversaciones agradables y ser el verdadero principio de
la alfabetización. Se puede hacer también un libro similar
adhiriendo, con pegamento o cinta adhesiva, objetos en las páginas o
usando fotografías o dibujos en el caso del niño que las pueda
ver. Las etiquetas de letra impresa o en brailleprimero con palabras
solamente y después con frases sencillaspueden empezar a darle
significado a la escritura.
- Escriba poesía: Las oportunidades de escribir
poesía pueden ayudar a los estudiantes a disfrutar del lenguaje por el
hecho en sí y a aprender a jugar con palabras y combinaciones de
palabras. Los juegos de poesía magnéticos, en letra impresa o
braille, pueden frecuentemente estimular la creatividad de los
estudiantes.
- Escriba narraciones de experiencias: Cuando el
niño empiece a interesarse en las palabras y en el poder que tienen para
expresar cosas, las narraciones breves sobre las propias experiencias del
niño (escritas en letra impresa o braille, según sea apropiado)
son unas magníficas herramientas para aprender. Estas narraciones pueden
escribirse junto con el niño y sus compañeros, tomando los
aspectos que ellos consideren importantes de cada experiencia. (Véase
Remarkable Conversations, págs. 195-196 y Perspectives in Education and
Deafness, págs. 36-38 para consultar las técnicas
específicas para escribir y usar narraciones de experiencias.)
- Cree registros: Puede empezarse a llevar un registro
desde una edad temprana en el caso del niño que es sordo e invidente y
esto es una parte importante de enseñar al niño a que
confíe en la habilidad que tiene para expresarse. Cosas tan sencillas
como una palabra en braille o impresa, o un dibujo, pueden constituir una
excitante forma de expresión en el caso de un niño. Los
registros, a diferencia de un trabajo formalmente escrito, no deben corregirse
porque el corregirlos puede inhibir al niño y afectar su entusiasmo. Un
breve tiempo que se dedique cada día a llevar el registro
constituirá una actividad invaluable que se añada al horario del
niño. (Véase Remarkable Conversations, págs. 199-200 para
consultar las técnicas específicas que se utilizan para llevar un
registro.) Los registros y las bitácoras se pueden usar durante los
momentos de las lecciones académicasjunto con las de ciencias,
matemáticas, literatura o estudios sociales, por ejemplopara
reforzar el aprendizaje y hacer que las experiencias de escribir sean
importantes dentro de las experiencias únicas de cada niño.
Oportunidades regulares para usar de manera independiente
materiales para leer y escribir
Los niños que cuentan con una vista adecuada tienen
rutinariamente la oportunidad de garabatear, dibujar, usar teclados de
computadora, ver revistas, leer señales u hojear libros. En un
interesante estudio, se notó que mientras solamente el 15% de los
niños que ingresaban a la escuela creían que podían leer,
el 90% estaba completamente convencido de que podían escribir (Rebecca
Edmiaston). Garabatear y dibujar son un tipo de protoescritura. En la mente del
niño, estas son una forma de expresión equivalente a lo que los
adultos hacen cuando escriben. Las oportunidades de usar materiales en forma
independiente les da confianza. Se necesita ofrecer oportunidades similares al
niño o adulto que no puede ver o que tiene una vista deficiente y al que
tiene limitaciones físicas. Muy frecuentemente los maestros de
niños que son sordos e invidentes o que tienen muchos impedimentos
físicos se muestran renuentes a dejar que el niño tenga
experiencias de exploración genuinamente independientes. Pero estas son
necesarias. Vea que se cuente con los recursos siguientes:
- Salón de clase o biblioteca casera, con materiales
accesibles, y tiempo libre para explorar de manera regular
- Tiempo y oportunidades para utilizar materiales para escribir
y dibujarcrayones, marcadores, pinturassin la dirección del
maestro
- Materiales adaptados para escribir y dibujar que se ajusten a
las limitaciones físicas (véase anteriormente, en
accesibilidad)
- Uso gratuito de programas para dibujar en una computadora
- Uso gratuito de plastilina y materiales similares en el caso
de un niño que sea invidente (véase Fukurai, S.)
- Artículos que den textura (como punzones, piezas
huecas, sellos, madera, rodillos) para trabajar con plastilina, materiales
similares o papel
- Oportunidades (en el caso del niño que es invidente)
para jugar con una pizarra y punzón y un escritor braille cuando los
haya
El niño que es sordo e invidente debe tener un contacto
visual y/o táctil frecuente con otras personas que estén
también explorando libremente materiales. Colocar simplemente a un
niño enfrente de un pedazo de plastilina y sentarse luego a observarlo
mientras lo usa no le beneficiará tanto como usar junto con él la
plastilina para que se exprese libremente. Si no se toma en cuenta el aspecto
social, esta tarea se convierte en una tarea que tiene poco significado. Saber
que otros también se expresan de diversas maneras motivará al
niño y le ofrecerá más posibilidades. Tenga mucho cuidado
de no imponer sus propias expectativas al niño. Ocúpese
simplemente de la forma en que se expresa y esté cautelosamente atento a
cualquier cosa que el niño haga por sí mismo.
Resumen
La alfabetización puede abrir las puertas de incontables
mundos en el caso del niño o adulto que es sordo e invidente. Aquellos
de nosotros que conozcamos a alguien que sea sordo e invidente podemos inventar
formas con las que él o ella expanda las posibilidades que tiene de leer
y escribir. Podemos comenzar por compartir con ellos nuestras propias
experiencias de lectura y escritura, y creando materiales que ellos puedan
utilizar. Podemos motivarlos para que se expresen empleando gestos, plastilina,
pizarras, lenguaje braille, escrituratodas las formas que la persona
pueda usar. Podemos además considerar cada experiencia que compartamos
con una persona que sea sorda e invidente como una oportunidad potencial de
alfabetizaciónpodemos guardar un objeto de la experiencia, podemos
escribir una historia acerca de la experiencia junto con el niño o
adulto, podemos hacer un dibujo y animar al niño a que haga uno y
podemos escribir una carta o un mensaje de correo electrónico acerca de
la experiencia. Las oportunidades son innumerables. Todos nosotros somos
inventores. Tenemos mucho que aprender juntos y mucho entusiasmo que compartir.
Mientras busquemos compartir la habilidad de saber leer y escribir con aquellos
que son sordos e invidentes, podremos de manera continua darnos cuenta y ver
con consideración las puertas que se abren, no solamente en el caso de
aquellos que son sordos e invidentes sino también de aquellos que pueden
ver y oír y que tienen por ello la oportunidad de enterarse de las
experiencias de las personas que a través de sus manos, cuerpos, ojos y
oídos conocen el mundo de maneras singulares.
Lecturas adicionales
Agradecemos a Sara Gaar la gran ayuda que prestó para
escribir este artículo. Damos las gracias también a Steve
Perreault, Barbara McLetchie, Gail Leslie, Karen Olson, Marianne Riggio, Julie
Baumgarner y a los maestros y estudiantes de CAIS y SOCIEVEN de Caracas,
Venezuela. Damos gracias también a todos los estudiantes que son sordos
e invidentes y a sus maestros, quienes continuamente buscaron nuevas formas de
comunicarse entre sí y con el mundo que los rodea.
Ashton-Warner, S. (1963). Teacher. New York, NY: Bantam
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Bailes, C., Searls, S. Slobodzian, J., & Staton, J. (1986).
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Taylor, D. (1983). Family literacy: Young children learning to
read and write. Exeter, NH: Heinemann Educational Books.
Materiales
Se pueden obtener materiales en braille en:
- National Braille Press
- 88 St. Stephen Street
- Boston MA 02115
- (800) 548-7323
- Fax: (617) 437-0456
- http://www.nbp.org
- American Foundation for the Blind
- 11 Penn Plaza, Suite 300
- New York, NY 10001
- (212) 502-7600
- (800) 232-5463
- http://www.afb.org
Se pueden obtener materiales de vocabulario sencillo de
gran interés en:
- Gallaudet University Press
- John Kessler, Sales Representative
- 5801 South Ellis
- Chicago, IL 60637
- (733) 702-7248
- http://www.gupress.gallaudet.edu
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